Progresar como gestor

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Juan es un gestor de proyectos fabuloso. Realmente hay una diferencia clara entre él y sus compañeros. Un mismo proyecto puede pasar del fracaso al éxito con sólo incorporarle. Vamos, Juan es un crack. Pero en cambio no asciende. No consigue que le valoren por lo crack que es y ve como compañeros suyos le pasan por delante. Compañeros que no son ni la mitad de buenos que él. ¿Cuál es el problema? ¿Está en sus jefes? Probablemente el problema está en el propio Juan.

Esto, llevado a la exageración, se ve más a menudo de lo que sería deseable. Como personas que somos los gestores, debemos preocuparnos por nuestro éxito particular y no dejarlo al azar. ¿Qué podemos hacer para progresar y conseguir ese ascenso o aumento de sueldo? En general consiste en aplicar el principio de vendernos en nuestro trabajo. No solo tenemos que ser buenos gestores, además hay que parecerlo.

Ojo, que hablo de ser y parecer bueno. Si quieres parecer bueno, sin serlo, estás mintiendo. Por lo tanto no hablamos de mentir, hablamos de conseguir que se vea el diamante que hay dentro de ti. Si no crees que seas bueno, tienes un problema de confianza en ti mismo. ¿Cómo vas a convencer a los demás de que eres bueno, si ni siquiera te convences a ti mismo? Soluciona ese problema, y luego podrás leer este artículo.

Aquí van algunos consejos para convertirnos en nuestros mejores comerciales.

Vende tu trabajo

Hacer un buen trabajo no es suficiente. Hay que vender el trabajo. Si crees que sólo con hacer un buen trabajo basta, ya que el trabajo hablará por ti, estás muy equivocado. ¿Has hecho un buen proyecto? ¿Has recibido una felicitación de los usuarios en tu servicio? Hay que venderlo. Tienen que verlo tus compañeros, tus superiores jerárquicos, cargos de importancia, gente de otros departamentos, … vamos, cualquiera.

A la hora de vendernos hay que vigilar:

  • Venderse no es pavonearse: Una cosa es vender nuestro trabajo. Otra cosa es ser el pesado que siempre está hablando de sí mismo. Hay que hacerlo con elegancia, pero sin dejarlo pasar. No puedes entrar en un despacho y soltar “Simplemente quería decirte que he hecho tal y he conseguido esto.” Una vez podrá colar. A la tercera ya te verán el plumero. Hay que aprovechar la oportunidad de poder contarlo cuando se presenta. Por ejemplo, hablando con un compañero sobre un problema que tiene él, puede ser una buena oportunidad para explicar como tú has solucionado ese problema en el pasado.
  • No vender lo que no es tuyo: Eres gestor, y probablemente la cabeza visible de un equipo. Vender el trabajo de uno o varios miembros de tu equipo como tuyo no es buena idea. Tarde o temprano la gente sabrá que te apuntas los tantos de los otros y eso minará tu reputación.
  • Un error es vendible: Parece anecdótico, pero un error es una oportunidad de mejora. Es una oportunidad de aprender. Sufrir un problema, reaccionar y tomar medidas para que no se repita es algo vendible. Ojo! que sólo es vendible una vez hayamos cerrado el círculo, es decir, que hayamos encontrado una solución al problema puntual y aplicado una medida preventiva que lo evite en el futuro.
  • Propaga ese espíritu al equipo: Hay que propagar este espíritu de venta al equipo. Un equipo bueno, hace a su líder bueno. Un equipo que se vende, está vendiendo a su líder.

Innova

En este mundo hay que destacar. Hay que hacer cosas diferentes, cosas que te darán la publicidad que necesitas. Hacer las cosas como siempre no te hará destacar. Como dicen en este artículo de Finanzas.com:

Innova, […], siempre encontrarás ideas para proponer, si no son tomadas en cuenta, no te preocupes lo importante es que tengas la actitud de plantear nuevas mejoras.

Estoy hablando de:

  • Conocer el estado del arte: ¿Cuales son las últimas tendencias? Ahora hablamos de gestión de proyectos ágil, gestión de servicios ágil, DevOps, etc. Tienes que estar al minuto. Tienes que conocerlo todo. Y no sólo eso, los demás tienen que ver que tú lo sabes.
  • Aplica nuevas metodologías: Si crees que puedes mejorar un proceso con las nuevas tendencias, mejóralo. Primero en tú proyecto o servicio, y luego acude a la PMO o al órgano que sea y véndelo. Conseguir implantar una nueva forma de trabajo, será lo que te hará destacar sobre los demás.
  • Potencia en lo que destacas: Todo el mundo destaca en algo. Hay que potenciarlo. Tienes que conseguir que la gente te reconozca por ello. Para conseguirlo lo mejor es innovar en ese área. Eres bueno, así que no te costará innovar en ese área que dominas. ¿Es la gestión de riesgos? ¿Es en definir procesos? ¿Es redactando? ¿Es calmando a interesados furiosos? Consigue crear algo nuevo y luego véndelo.

Controla tu destino

Tenemos una misión en la organización. Tenemos una manera clara de aportar valor. Pero en nuestro afán de ser mejores y de conseguir progresar, muchas veces hacemos de más. Nos metemos donde no nos llaman, en cosas que no nos aportarán valor. Y también nos metemos donde nos lo piden, aunque no sea nuestra misión. Lo primero tiene que ser nuestro propio objetivo y luego, si procede, el de los demás. No hablo de ser egoístas, hablo de alinearnos con el negocio y cumplir aquello por lo que nos pagan. De alguna manera no debemos hacer gold-plating en nuestra carrera profesional.

Como dicen en este artículo de Adecco:

Tú estás al cargo de tu vida profesional y no tus jefes

O como dicen en este otro de 100 empleos:

El único pecado mortal que puedes cometer es permitir que tu jefe maneje tu carrera. […] Es tu carrera, planifícala tú.

Y esto lo digo con conocimiento de causa, porque esta es mi gran asignatura pendiente, y donde más fallo. Conseguir enfocarme en lo que aporta valor, en lo realmente importante, y no decir que sí a todos los que me piden algo.

Por ello cuando aparece una nueva posible tarea en el camino hay que considerar:

  • Determinar su valor para negocio: Hay cosas que te pedirán que son simplemente ruido.  Otras en cambio serán importantes de verdad. Diciendo que no a las chorradas y sí a lo importante, conseguirás maximizar el valor para tu organización y a la vez darte más visibilidad.
  • No meterte en donde no te llaman: A veces verás situaciones en las que puedes aportar mucho valor, pero que caen dentro del área de responsabilidad de otra persona. Nunca, nunca, nunca te metas a dedicar tiempo en ese concepto. Pocas cosas buenas pueden salir, y muchas malas. Primero, te estás metiendo en el terreno de otro, que podrá sentirse atacado. Segundo, en el caso de ser exitoso, el mérito será de ese otro. Si te encuentras en esa situación, mi consejo es dejarlo pasar hasta que veas la oportunidad de que te asignen a ti esa responsabilidad. Entonces, podrás aportar el valor si dañar a nadie y pudiendo vender luego el trabajo.
  • Enseña a pescar, no des el pez: Si te piden ayuda, siempre intenta enseñar y no asumir el trabajo. Y además enseñar con un límite, lo justo para que la otra parte se desatasque y pueda continuar. Asi minimizarás el tiempo que dedicas a eso, que no es tu trabajo, y permitirás que la otra persona mejore. Todos ganan.
  • Domina la asertividad: En ocasiones habrá que decir que no. Pero debe ser de forma asertiva. Lo ideal sería que la gente que te pidió algo, saliese encantada de que les hayas dicho que no. Por ejemplo, pueden pedirte ir a una reunión que no te va a aportar nada ni a ti ni a la organización. ¿Para qué ir? Hay que saber decir que no, justificándolo. Y si además consigues convertirlo en un favor para otro, pues mejor. “Creo que es una oportunidad para que Pedro comience a ver este tipo de reuniones. Mejor si va él”. Todos ganamos. No hablo de escaquearnos. Hablo de hacer lo mejor para la organización, y para la organización tu tiempo vale dinero. Así que hay que decir que no. Aprende a decir que no, y será más fácil aportar ese valor (y luego venderlo).
  • Deja a tu equipo hacer su trabajo. La microgestión es uno de los grandes defectos de un mal gestor. Si te dedicas a hacer el trabajo que le corresponde hacer a tu equipo, desatenderás tu propio trabajo. Confía en ellos, delega en ellos y déjales hacer su trabajo. Tú eres el que permite que trabajen. El que quita las piedras del camino. No eres su papá llevándoles a la guardería. No progresarás haciendo un buen trabajo técnico, sino haciendo un buen trabajo de gestión.

Valora a quien te valora

Tu destino dentro de tu organización suele estar ligado a una persona que es la que hará las valoraciones sobre ti. Vamos, hablando llanamente: tu jefe. Tu jefe puede promocionarte lejos o puede hundirte en la más absoluta de las miserias. Hay que conseguir que tu jefe vea que eres un crack. No estoy hablando de ser un pelota, eso no suele agradar. Hablo de conseguir que tu jefe vea el crack que hay dentro de ti, y hacerlo sin mentir.

Como dicen en este artículo de 100 empleos:

Gestiona a tu jefe. […] Trata de encontrar soluciones a los problemas de tu jefe. […] Un mal jefe puede arruinar tu autoestima y tu confianza en tus propias capacidades.

Para conseguirlo hay que fijarse en:

  • Hablar bien del jefe: Esto parece muy fácil, pero no lo es. Si tu jefe tiene defectos, los comentarás. Es casi inevitable. Si te dedicas a criticar a tu jefe a tus espaldas, tu jefe terminará sabiéndolo. Así que ¿Cómo conseguimos no criticarlo? Lo mejor es que el jefe sea realmente bueno. Si tu jefe no es bueno, hay que intentar cambiar de jefe. Si crees que tu jefe no se merece el cargo que tiene, tienes un problema. Consigue un buen jefe, y demuestra públicamente que así lo crees. El chismorreo es el peor enemigo que puedes tener, como indican en este artículo de en plenitud.
  • Aporta valor a tu jefe: ¿Qué es lo que realmente le importa a tu jefe? Hay que conocer sus prioridades, que muchas veces no son las mismas que las tuyas. Por ejemplo, su prioridad puede ser el conseguir una cifra de negocio determinada. Pero tú no eres comercial, eres un gestor de proyectos, por lo que ese no es tu objetivo. Aún así, continuamente en tu trabajo influencias a la venta de nuevos proyectos. Pues esas acciones son las que hay que comentarle al jefe. Que vea que tu trabajo le ayuda a cumplir sus objetivos.
  • Cultiva la relación con tu jefe: Llevarte bien con tu jefe te importa más a ti que a él. Es cierto que a mí como líder de equipo me beneficia mantener una buena relación con los miembros del equipo. Pero si te lo paras a pensar, a ellos les beneficia más. Por ello, hay que cuidar la buena relación con tu jefe. Y si ves que se estropea, tienes que ser tú el que la intente arreglar. Cómete el orgullo, que el orgullo no es buen compañero. Además añadiría que lo más importante en cultivar esa relación es cultivar la confianza. Si consigues que tu jefe confíe en ti, tu trabajo será más fácil.
  • Abandona un mal jefe: Si te ha tocado un mal jefe, no luches contra él, abandónalo. A la que puedas cambia de jefe. Sé que no siempre es posible. Pero hay muchas maneras de lograrlo, aparte de la obvia de dejar la empresa. Puedes cambiar de departamento o conseguir que te asignen a otro proyecto, o incluso puedes conseguir, al más puro estilo Emilio Duró, que sea tu jefe el que se vaya.

Invierte en ti

Tienes que invertir en ti, porque tú lo vales. Tienes que mimarte y conseguir mejorar tu currículum. Consigue retos que te hagan mejor, aprende cosas nuevas y busca siempre lo que te pueda hacer mejor. Hablamos de formarnos y mejorarnos continuamente. Pero el día a día nos come y no nos deja mejorar. ¿Cómo conseguirlo?

  • Siempre ten una formación activa: Da igual lo que sea: inglés, buscar la certificación PMBOK, un ITIL intermediate, … da igual. El tema es tener siempre algo en marcha. Yo diría que no puedes dejar pasar un mes sin estar estudiando algo. No hablo de estar en un curso, hablo de tener algo entre manos. Puede ser un libro, un cursillo, un curso on-line, sesiones de estudio, lo que sea. Pero algo. Evita engañarte a ti mismo con “Este año estoy muy ocupado, el que viene me pongo con esto”.
  • Formación es más que cursos: Dedicar cada semana una hora a mirar qué se mueve por Internet es sencillo y también es formación. Hazte una cuenta de twitter si no la tienes, e identifica a personal influyente en tu área de gestión. Cada semana mira a ver que ha twitteado y lee algunos artículos. Te enterarás de lo que se cuece y aprenderás algo cada semana.
  • Ten un objetivo: ¿Cuál es el trabajo de tus sueños? Hay que tener claro cual es nuestro objetivo profesional, como nos aconsejan en este artículo de modernización al detalle. ¿Si fueses a una entrevista de trabajo de ese puesto, qué te faltaría? Identifica tu carencia y enfoca tu formación a reducir esa carencia. Si tienes claro que te hace falta el inglés para tu futuro, ¿a qué narices esperas para formarte?
  • El trabajo es formación: No dejes pasar la oportunidad de trabajar en aquello en lo que te quieres formar. Por ejemplo, si crees que como gestor de proyectos, un poco de formación en servicios te ayudaría, intenta conseguir un proyecto relacionado con servicios. O intenta meterte en un servicio que desarrolle proyectos. No lo veas como algo peligroso que no dominas, sino como una oportunidad para aprender.
  • Vende tu formación: Estar formándose es bueno. Es algo de lo que puedes estar orgulloso. Consigue que tu jefe y compañeros lo sepan. A veces nos puede parecer que informar a los demás de nuestra formación los avisará de que estamos moviendo ficha y que te verán como un trepa. No tengas miedo de decirlo. La gente no lo ve como un ataque. Muy poca gente lo entenderá así. En cambio, lo verán como que te importa progresar y que quieres ser cada día mejor. Como dicen en este artículo de 10 negocios, hay que demostrar siempre el interés por aprender.
  • Si hay que pagar, paga: Veo mucha gente que se resiste a pagar por la formación. Esperan que sea la empresa la que les pague el curso. Tú no tienes que ser así. Si consigues que tu empresa te pague la formación, fabuloso. Pero si no lo consigues, no dejes que eso sea tu excusa. Además que te pagues tú la formación te permitirá sacarlo a la mesa de negociación ante una subida salarial, cosa que costará más si la formación la ha pagado la empresa.

Conclusiones

Sólo hacer un buen trabajo no te permitirá promocionar. Además de hacer un buen trabajo hay que conseguir que este trabajo sea en la dirección adecuada y que sea reconocido por la organización.

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Jose M. Huerta

Jose es Gestor de Proyectos y Gestor de Servicios en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y Master in Advanced Studies, pero se ha metido de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert y va en camino de certificarse como PMP. Actualmente trabaja en Idiso, empresa de servicios de distribución hotelera, como responsable de desarrollo y soporte del área de proyectos web e integraciones.

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