La contraoferta (i) – El empleado

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Voy a hacer un par de artículos sobre mi punto de vista sobre el concepto de contraoferta. Y lo voy a hacer desde un punto de vista pragmático y egoísta. Es decir, no me voy a dejar contaminar por los tópicos que inundan linkedin, y voy a analizar lo que creo que se debe tener en cuenta de forma que sea más fácil conseguir los objetivos que nos proponemos. Además en una contraoferta hay varios roles, así que haré un artículo por cada rol. Y como gestores de TI podemos estar en cualquiera de estos roles.

El de hoy es el del contraofertado. Aquella persona que quiere cambiar de trabajo, encuentra un puesto mejor y al decir que se va, le contraofertan. El siguiente artículo será sobre el jefe.

Consejo 1: Las decisiones en frío

Estamos hablando de tu futuro. La decisión que tomes va a afectar mucho a tu vida. ¿Será el nuevo sitio más agradable que el actual? ¿Mejorará mi nivel de vida? Hay un montón de factores a tener en cuenta. Así que lo mejor es dejar los nervios, el ácido y el orgullo en casa para tomar la decisión.

Las frases como: “Ahora ya es tarde, si me hubiesen querido que me hubiesen subido el sueldo antes.” No te ayudan. No es tarde, y lo sabes. Estás a tiempo de echarte atrás. Hay una realidad en el mundo laboral y los reclutadores lo saben: “Que un empleado diga sí a un puesto y te diga que tiene que dar el aviso a su empresa, es que realmente falta el paso de la posible contraoferta.”

El orgullo no te sirve para esta decisión. A lo mejor estas contento con tu trabajo, simplemente crees que te pagan poco. Dices que te vas y te ponen el aumento de sueldo encima de la mesa. Pues tienes lo que querías. ¿Por qué rechazarlo? ¿Por orgullo? Haz lo que quieras, pero te aconsejo tener la mente fría para tomar la decisión.

Consejo 2: Conoce tu empresa

¿Es habitual la contraoferta en la empresa que dejas? Esto seguro que lo sabes, porque las contraofertas se terminan filtrando, aunque la empresa no lo quiera. Así podemos tener dos situaciones: La empresa que contraoferta y la que no. ¿Cual es la tuya?

Situación de empresa que contraoferta

Estas en una empresa que juega a la contraoferta habitualmente. Puede parecerte poco ético, o poco moral, pero es donde estás. Juegan al juego de no ir subiendo salarios y sólo subirlos cuando hay amenaza de fuga. Ya trataré este tema en el artículo del empleador. Ahora lo que te interesa saber es que estás en este tipo de empresa.

Desde mi punto de vista, y aplicando el primer consejo, creo que no deberías entrar en el típico: “Pues no quiero estar en una empresa así.” A lo mejor sí quieres. A lo mejor tienes un grupo de amigos espectacular, un trabajo que no te come en horario, y ves reconocimiento a tu tarea. A lo mejor sólo hay el problema del salario. Si estás en una empresa así, mi consejo es que juegues a la contraoferta. Es decir, busca trabajo, consigue una oportunidad y planta el órdago a tu empresa actual. ¿No quieren jugar? pues dos tazas de juego.

No es que no te valoren, no es que te intenten tomar el pelo. Son las reglas de juego de ese sitio. Juégalas, ellos tienen las de perder y podrás negociar mejor tus condiciones. Están transmitiendo el mensaje de que quien no amenaza no sube. Pues amenaza y subirás. No tiene más.

Situación de empresa que no contraoferta

No contraofertan nunca, pero a ti sí. Esto es especial. Es una empresa que nunca contraoferta, y están haciendo una excepción contigo. Eso tiene mucho desgaste para la empresa. Porque supone dar un mensaje a la organización de que amenazando se puede subir. Y aún así, te están contraofertando.

Esto tenemos que valorarlo, ¿por qué hacen esa excepción? Puede ser por dos motivos:

  • El momento de tu partida les produce un daño muy elevado. Tienes un conocimiento, o una posición, o el entorno es el adecuado como para hacerte quasi-imprescindible. No pueden dejarte ir en ese momento. Por ejemplo, eres el único que conoce a fondo un sistema y no tienen a nadie más. Una incidencia tras tu partida, y sudarán ríos de tinta. O estás en un proyecto con un cliente, que si te vas se retrasará, con lo que quedarán mal.
  • Reconocen en ti un valor elevado. Pero por el motivo que fuese todavía no se había materializado en el salario.

Creo que debes ser capaz de reconocer en cual de las dos situaciones te encuentras. Puede que incluso en las dos. Pero siempre tienes que tener clara una cosa, y es que algo especial pasa en tu caso, porque esta empresa no suele contraofertar.

Si estamos en la primera situación, la de que es un momento complicado para la empresa, puedes sacar partido, pero ten por seguro que el partido que saques será el de esa negociación. Ahí se acaba todo. Así que valora lo que te dan, porque no creo que te den nada más en el futuro. Si estamos en la segunda situación, te acaban de dar una prueba de valor. Y tienes que tomarlo como lo que es. Normalmente te contarán los planes que tenían contigo, que esperaban a la revisión anual, que tu jefe ahora tiene la excusa para ponerse fuerte con la dirección de la empresa y exigir ese aumento que te mereces, … hay miles de excusas. Te las puedes creer o no.

A lo que voy es que si estás en una empresa en la que no se contraoferta, no ves que yéndote les causes un problema grave, es que es la segunda situación. Quieren retenerte porque te valoran. ¿y por qué no te han demostrado eso antes? Qué más da, vuelve al primer consejo: decisión en frío.

Consejo 3: Los futuribles son humo, y el humo es gratis

En una contraoferta es habitual incluir promesas de futuro. Mi consejo es que las ignores todas. Sobretodo si estás en la situación de ser imprescindible temporalmente. Podrás estar delante de la típica situación en la que te prometen cuatro cosas sólo para aguantarte un poco más, y así salvar el bache.

Y ya no hablemos de si nos encontramos ante promesas condicionadas a otros aspectos. Entonces apaga y vámonos (nunca mejor dicho). Tendrán la excusa perfecta para incumplir la promesa, porque no se habrán dado las condiciones.

Si hay promesas de futuro, que sean firmadas o que sean públicas. Si te dicen que vas a ocupar tal cargo o liderar tal proyecto, que lo anuncien a todo el mundo, o que te lo firmen. Te tienes que sentir muy seguro. Debe tener una fecha clara de cuando se va a producir, y debe estar claro el qué y el cómo.

Por ejemplo no debes aportar ningún valor a las siguientes mejoras en la contraoferta:

  • Te podemos subir un 5% ahora y cuando acabe el año intentaremos volver a revisar tu salario: Dos puntos en contra. Por un lado “intentaremos”, nada de compromiso. Por otro lado, ¿”revisar” qué significa? Que me subirán otro 5%, un 30%. Nada de nada.
  • El año que viene miramos una formación. Mirar no es contratar. ¿Una formación? ¿De qué?

Primero de todo, todas estas promesas carecen de los detalles suficientes, y muchas no son siquiera compromisos. Pero es que aunque sean compromisos, son compromisos vagos. Si luego la empresa va mal, no los van a cumplir. Te pueden haber prometido formación y pagar los exámenes para sacarte el PMP, pero si luego la empresa no tiene los números como esperaba, no te va a pagar todo eso. Te dirán que la realidad a cambiado y que ahora no se puede.

No digo que no sean verdad. Muy probablemente la persona que te lo promete, cree que podrá dártelo y te lo dice con buena intención. Y tampoco quiero quitar valor a estas promesas si no se dan en el escenario de una contraoferta. Por ejemplo, si estás pidiendo una subida salarial sin amenazar con irte y te dicen que reconocen que deberías cobrar más y que mirarán la subida al acabar el año, puede ser aceptable. Pero si estás en situación de contraoferta, no deberías aportarle valor a menos que tengas 100% claro que van a cumplir.

Por lo tanto, no des ningún valor a los futuribles que te ofrezcan en el escenario de contraoferta. Deben estar garantizados al 100%, o suceder al día siguiente.

Consejo 4: Decisión rápida

Tienes un trabajo esperándote en otro sitio y una empresa que te espera con ganas. Hay que cuidar las maneras en el proceso, puedes decir No a cualquiera de las dos partes, pero no puedes decirlo el último día. Lo que no puedes hacer es dar los 15 días, e iniciar una negociación que dure 10 días, para 5 días antes de incorporarte a la otra empresa, decirles que no vas. Les fastidiarás y eso te marca.

Cuando les digas que te vas, si te quieren contraofertar, iniciarán la negociación muy rápido. Lo más probable es que sea incluso en la misma conversación en la que les dices que te vas. Aquí hay que tener cuidado, y no dejarse engatusar por esa negociación. La oferta tiene que llegar en 24 horas máximo. Si no, considera que no te contraofertan. Es posible que tu jefe no tenga la autoridad para ofrecerte lo que te haría quedarte, y necesite aprobaciones de niveles superiores. Y puede que estos niveles no estén accesibles. Tu jefe te dirá que esperes a la semana siguiente para tomar la decisión, que te ofrecerán algo. No lo aceptes.

Consejo 5: Quedar bien es importante

Voy a asumir que tu salida de la empresa es moralmente correcta. Hay situaciones en las que la salida de la empresa puede resultar mezquina. Por ejemplo: imagina que la empresa te está pagando una formación y una certificación, porque necesita ese perfil para un concurso inminente. Si justo después de certificarte dices que te vas, estás siendo moralmente reprochable. La empresa se acaba de gastar una pasta en ti, porque espera monetizarlo en el siguiente concurso, y tú les clavas ese puñal por la espalda. Muy buena tiene que ser la oportunidad que te ha salido para hacer algo así.

Asumiendo que no estamos en una situación como esa, hay que intentar quedar bien con ambas empresas, la que dejas y la que te quiere contratar. Ambas podrán entender tu decisión. Lo que no entenderán es que les marees. Que intentes jugar a la contra-contraoferta, o que incumplas tu palabra. Quedar bien es importante en estos casos. Así, ve con la verdad por delante, toma la decisión que tengas que tomar pronto e intenta quedar bien con ambas partes.

Eso sí, tienes compromiso con ambas empresas. Hagas lo que hagas a una le dirás que no. Así que no aceptes menos de tu empresa actual, porque creas que debes serle fiel. Por ejemplo, sé de un caso (con números diferentes) en el que le ofrecieron un trabajo similar, por 35K cuando cobraba 25K. Le contraofertaron y se quedó por 30K. El motivo que me daba: Porque no quería quedar mal con su antigua empresa. No quedas mal, la empresa entenderá que hay 5K más en la otra. No le debes nada a la empresa, tu les has dado y ellos te han dado. Estáis en paz. Quedar bien es más en las formas que en el contenido de la decisión.

Consejo 6: Ten claro por qué te ibas y valora la contraoferta

¿Por qué decidiste mirar fuera? ¿Era por salario? ¿Era porque te veías atascado? Tienes que tener muy claro qué era lo que te movía a irte. Lo siguiente es valorar qué te ofrecen en el nuevo puesto. ¿Dan respuesta a tus problemas? ¿Solucionarás lo que te atormentaba? A veces la gente quiere irse de una empresa por no estar a gusto, y se mete en otra que realmente no resuelve la causa raíz. Por ejemplo:

Recientemente me topé con el caso de un chico que estaba haciendo tareas de soporte y que quería programar. La empresa en la que trabajaba no le daba la oportunidad de programar, así que buscó fuera. Encontró otra oferta en la que le pagaban más, para hacer de técnico de soporte. Este chico buscó fuera porque quería programar y se cambió por dinero.

Por último valora la contraoferta y si da respuesta a tus demandas. Mejor dicho, si tus demandas están más cubiertas por la contraoferta o por la oferta original. Esa tendría que ser la base de la decisión.

Consejo 7: Quítate el miedo al cambio y a salir de tu zona de confort

Un punto que suele pesar en la valoración y que tenemos que intentar quitar, es el miedo a la incertidumbre. ¿Estaré mejor en el otro lado? ¿Los compañeros son mejores? ¿Tendré en el otro lado tan buen rollo en el trabajo como ahora?

Asume que no tienes ni idea, así que no valores estos puntos. Quítate el miedo al cambio y atrévete a salir de tu zona de confort. No dejes pasar una buena oportunidad, sólo porque te da miedo el cambio.

Consejo 8: No digas a donde vas

Nunca digas a donde te vas. Puedes decir las características del lugar al que vas. Los motivos por los que te vas. El salario que te van a dar. Pero no digas exactamente a donde vas. No te va a servir para nada bueno, y puede jugar en tu contra.

Puede jugar en tu contra de muchas maneras:

  • Es posible que la red de contactos de tu empresa actual llegue hasta la empresa nueva y de repente esa oferta en firme desaparezca.
  • Es posible que ambas empresas se pongan a hablar y a negociar sobre cómo será tu traspaso. Eso no te interesa. Te puedes encontrar con que ambas partes por ejemplo te piden esperar dos meses a hacer el cambio, porque han acordado eso entre ellas. Y eso no te conviene, porque en dos meses pueden cambiar muchas cosas y esa oportunidad desaparecer.
  • Porque si querías jugar a la contraoferta, se abre una negociación. Y en esa negociación la información que tiene una parte sobre otra, le otorga poder. Cuanto menos poder tenga tu empresa, en mejor posición estarás.

Realmente no se me ocurre ningún motivo por el que contar a donde vas.

Conclusiones

Déjate de tópicos, sé frío en tu decisión, rápido, intenta quedar bien y mira por tu futuro. Valora las dos opciones que tienes, y sólo con lo que esté garantizado. Toma una decisión informada, que probablemente será de las más importantes de tu vida.

About author

Jose M. Huerta

Jose es Gestor de Proyectos y Gestor de Servicios en Mallorca. Es Ingeniero de Telecomunicaciones y obtuvo el Master of Advanced Studies durante su etapa como investigador. Pero no tardó en abandonar ese mundo y meterse de cabeza en el mundo de las Tecnologías de la Información. Está certificado como ITIL Expert y va en camino de certificarse como PMP. Tiene amplia experiencia en gestión de servicios, clásica e integrada con desarrollo, gestión de proyectos, usando metodologías clásicas y ágiles, gestión de programas y portfolios, gestión de grandes grupos de personas, localizadas y off-shore, sin dejar de perder de vista el lado técnico y freak del sector. Ha trabajado en varias empresas del sector con distintos roles en áreas tanto de gestión de servicios de soporte como de equipos de desarrollo. Actualmente trabaja en Idiso, empresa de servicios de distribución hotelera, como responsable del equipo de desarrollo web.

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